De la misma manera que el artista se basa en hechos y los clasifica para seleccionar unos sobre otros a la hora de escribir, el ser humano clasifica, selecciona y decide qué hechos merece la pena resaltar y cuáles no. Así, unas desgracias pueden ser más importantes que otras no basándose nunca en su magnitud sino en el impacto que tuvieron en los medios.
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